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26 de enero de 2026

Canal 7

El Canal de Jacobacci

Viajaba sola en un colectivo, sufrió una crisis y la acompañaron en su peor momento

3 minutos de lectura

Una adolescente de 14 años sufrió reiterados ataques de pánico mientras viajaba sola en un colectivo de larga distancia que unía Luis Beltrán con Viedma. El acompañamiento de los choferes y de una pasajera evitó que atravesara el momento más difícil en soledad.

El colectivo de larga distancia de la empresa Vía Tac había partido desde Luis Beltrán, una localidad del Valle Medio de Río Negro, con destino a Viedma, la capital provincial, ubicada sobre la costa atlántica. Una adolescente de 14 años viajaba sola y en pleno trayecto empezó a manifestar síntomas claros de un ataque de pánico: sudoración intensa, llanto, sensación de asfixia y pensamientos de peligro.

La crisis no fue aislada. Se repitió una y otra vez a lo largo del camino, generando momentos de profunda tensión dentro del micro. Los choferes del colectivo, Miguel Gómez y Raúl Gordillo, a cargo del recorrido advirtieron rápidamente la situación y tomaron la decisión de no dejarla sola en ningún momento.

“Una nena de 14 años que viajaba sola empezó con ataques de pánico en plena ruta. No fue uno, fueron muchos, repetidos, intensos, agotadores. Cuando eso pasa, no alcanza con ‘ya va a pasar’. Hay que quedarse. Hablarle. Respirar con ella. Sostener cuando el cuerpo se va”, relató una mujer que viajaba en el mismo colectivo a un medio regional.

La pasajera, con experiencia en el acompañamiento de jóvenes con problemas de salud mental, se acercó a la adolescente y permaneció a su lado durante gran parte del trayecto. “Tengo experiencia acompañando jóvenes, así que me quedé cerca: hablarle, abrazarla, buscarle temas, poner música, cantarle cuando ya no reaccionaba, ayudarla a mantenerse en eje”, contó.

Mientras tanto, los choferes fueron adaptando el viaje a la situación: redujeron la velocidad, realizaron todas las paradas necesarias sobre la ruta para que la joven pudiera bajar, respirar aire fresco y recuperar algo de calma. En cada detención, bajaron junto a ella.

Una de las paradas que realizó el micro

“Pararon el colectivo todas las veces que hizo falta. Bajaron con nosotras a la ruta. Llamaron a la ambulancia, hablaron con su mamá, manejaron más despacio y sobre todo, no la dejaron sola”, recordó la mujer, aún conmovida por lo vivido.

El momento de mayor tensión llegó al ingresar a Viedma, cuando el colectivo arribó a la Terminal de Ómnibus, donde una ambulancia ya estaba esperando para asistir a la adolescente. La cercanía del final del viaje intensificó el miedo.

“Hubo momentos en los que no reaccionaba y nos asustamos de verdad. Hubo llanto, vómitos, miedo puro y así durante horas. Cuando llegamos y la ambulancia estaba esperando ella gritaba más, tenía terror. Pero el chofer le dijo: ‘quedate tranquila, estoy con vos, no te voy a abandonar’”, relató.

Finalmente, la adolescente pudo reencontrarse con su madre, recibir la atención médica necesaria y despedirse de quienes la acompañaron durante el trayecto. “Ella llegó mejor, más tranquila y pudo abrazarse con su mamá. Así que sí, con un poco de ironía y mucho amor, fuimos el equipo de rescate de una nena de 14 años y uno que no estaba en ningún manual, pero que funcionó porque hubo empatía”, concluyó la mujer.

Fuente El Cordillerano

Foto : LMCipoletti